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Un leproso

AGRADECIDO EN ALTA VOZ
Lucas 17:11-19

Pedro Julio Fernández

Y aconteció que mientras iba camino a Jerusalén, pasaba entreSamaria y Galilea,  y al entrar en cierta aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a distancia,  y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro! ¡Ten misericordia de nosotros!  Cuando El los vio, les dijo: Id y mostraos a los sacerdotes. Y sucedió que mientras iban, quedaron limpios.  Entonces uno de ellos, al ver que había sido sanado, se volvió glorificando a Dios en alta voz.  Y cayó sobre su rostro a los pies de Jesús, dándole gracias; y éste era samaritano.  Respondiendo Jesús, dijo: ¿No fueron diez los que quedaron limpios? Y los otros nueve, ¿dónde están?  ¿No hubo ninguno que regresaraa dar gloria a Dios, excepto este extranjero?  Y le dijo: Levántate y vete; tu fe te ha sanado.

Jesús iba rumbo a Jerusalén la capital y el lugar donde está el templo y los sacerdotes. Venia de norte a sur y en la frontera de Samaria y Galilea entró a una aldea donde ocurrió esta narración. Los leprosos conocen las reglas que deben vivir fuera de la aldea y no pueden acercarse a nadie a menos de 50 metros. Su clamor fue colectivo y EN ALTA VOZ, fue pedir misericordia por su estado de salud. Esta petición era una súplica para ser liberados de la enfermedad que no solo afectaba su salud, sino que los marginaba de la sociedad (Levítico 13).

Cuando una persona era detectada con lepra, puede ser un hombre, una mujer, un joven, un anciano, puede ser un extranjero, o puede ser un nativo; puede estar casado, tener hijos, ser parte de una familia, puede ser cualquier tipo de persona. Al leproso se le daba una identificación de inmundo para evitar que alguien sano lo tocara. Esa identificación podía ser cambiada por una de sano si la persona se curaba.

Jesús siguió la línea de Levítico 14 y los mandó a presentarse a los sacerdotes para que ellos certificaran la limpieza. Era un acto de fe, porque ellos pudieron no IR porque sabían lo que los sacerdotes iban a decir, que eran leprosos. Este hecho ocurre cuando el leproso sabe que está sano y necesita una documentación o permiso para poder regresar a la sociedad y testificar que no es leproso. El “Id y mostraos” es una prueba de fe porque nadie con lepra se muestra al sacerdote, pero la obediencia da fruto de bendición. Mientras todos iban, todos fueron sanados, porque todos habían clamado por lo mismo, todos obedecieron al encaminarse a Jerusalén a ver a los sacerdotes, y todos fueron sanados.

Uno solo volvió donde Jesús a dar las GRACIAS. Este ex leproso agradecido iba a seguir a Jerusalén a buscar su permiso donde los sacerdotes para regresar a su casa y a su comunidad, pero antes se devolvió glorificando a Dios en ALTA VOZ y en acto de humillación para agradecer a Jesús quien lo había sanado. ¡Qué importante es agradecer a tiempo!

Cuando la persona agradece sacrifica cosas para demostrar su afecto y cariño por su benefactor. Puso a Jesús en primer plano antes de obtener su certificado de limpieza de parte de los sacerdotes en la ciudad capital de Jerusalén. Al recibir la bendición de Dios, demostremosgratitud, mediante la cual ofrecemos a Dios un servicio aceptable con temor y reverencia (Hebreos 12:28).